Este año Greta decidió regalar uno de sus vestidos exclusivos a la niña más creativa de la
ciudad en lo que a moda se refiere. Para ello convocamos un concurso infantil de diseño para
niñas de entre 7 y 9 años, que debían presentar en nuestra tienda “su vestido soñado”. No es el
primer año que la marca realiza este tipo de concurso. En 2011 nació esta iniciativa con fines
benéficos, colaborando con la Fundación Pequeño Deseo; el vestido ganador se confeccionó y el
50% de los beneficios de su venta se donaron a este organismo dedicado a conseguir la
felicidad de los más pequeños que viven momentos delicados de salud.
En esta segunda convocatoria, el vestido no llegó a confeccionarse, pero se añadieron otros
incentivos que gustaron mucho a todas las pequeñas diseñadoras, como un segundo y tercer
premio, un regalo especial para todas las participantes, y un jurado de lujo compuesto por
Sofia Soler Casas (Fallera Mayor Infantil de Valencia 2016), Valeria Oliver (Fallera Mayor
Infantil de Alzira 2017), Isabel Conejero (Corte de Honor de la Fallera Mayor de Valencia 2008),
Kike Cerdà, copy en una agencia de publicidad y diseñador de su propia firma de tocados Grace
by Kike Cerdà, Carmen Martinez, fundadora de Greta y diseñadora de su línea infantil, y
Claudia Bernedo, segunda generación de Greta y diseñadora de su línea para mujer Greta by
Claudia B.
Se valoró la creatividad y el esfuerzo por encima de la técnica, y consiguieron premio tres
verdaderas obras de arte, que nos demostraron una vez más que en esta ciudad hay mucho
talento en el mundo de la moda y la costura, y niñas con pasión por este trabajo. El primer
premio se lo llevó “Martina”, que presentó un diseño con tejidos aplicados y una combinación
de color espectacular. El segundo premio fue para “Rubita”, que con ocho años dibujó a la
perfección una falda de capa encolada, y el tercer premio fue para “Perla Blanca” que
acompañó su diseño con una explicación técnica sobre el modelo y sus tejidos.
En la tienda se reunieron las doce niñas finalistas con sus padres, hermanos y familiares, que no
quisieron perderse la final del concurso. Había bebida, chuches, música y compartimos una
tarde inolvidable. Este tipo de eventos son los que dan vida a Greta, el contacto que
mantenemos con las niñas que son fieles seguidoras de la marca, la oportunidad que les damos
de lucir un vestido de Greta sin coste alguno, las amistades que surgen entre las diferentes
participantes y sus familias… Greta no solo es una línea de ropa, es una manera muy particular
de vivir el mundo de la moda, transformándolo en algo alcanzable y tangible para toda clase
de niñas y familias y alejado de lo que son exclusivamente las apariencias.
Nos encanta poder disfrutar de su creatividad, de la pasión que ponen en lo que hacen y de sus
pequeñas grandes ideas. Y es por eso que nuestro concurso se volverá a repetir en 2019 con
muchas más sorpresas.